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The Courtesans (IX): LA REINA DE VARAS (La Vía Alegórica)
¡Cuidado! Esa que viene por ahí, tan lideresa ella, arrastrando a esa pandilla de acólitos, es la Reina de Varas. Impetuosa y altiva, como una Emperatriz que vislumbrara alguna amenaza para su prole. Brutal y descarnada de cuando en cuando. Apasionada (esas que gritan ¡Por mi Hija, MATO! y otros despropósitos parecidos), vehemente, con un punto de exceso, de excentricidad. En su afán de destacar y mandar, de dirigir a su prole con mano firme hacia donde ella, oh sabia entre sabihondas, quiere llevarlos. Así que llegará a hacer lo inaudito, hacer lo que los demás deberían hacer. Así que esta Reina de Varas hace todo por todos porque ella, oh amigxs, ella... ¡Puede Con Todo!...
Emocionalmente es volcánica, pudiendo alcanzar esa intensidad insoportable que convierte en acto dramático cualquier instante de lujuria. Los que se enamoran a primera vista, esos que sufren un instante más o menos eterno de enajenación mental transitoria, están aquí con sus arrebatos de la carne y la ausencia de pensamiento racional, sin sueño, sin hambre, sin sed, ansiosas solo por otro reencuentro con el AmorDeMiVida o EstoNoMeHabiaPasadoNunca... en cualquier caso, la duración de esta pasión da una medida exacta de cuanto es el tiempo máximo que una Reina de Varas es capaz de dedicarse con entusiasmo, con tenacidad o con paciencia a hacer algo que le guste. La Reina de Varas solo cree en un amor con sexo, o más exactamente, sin sexo no hay amor...
Sexualmente la Reina es intensa, compleja y abierta a experiencias parafílicas para expertos. Tiene tendencia a corromper a los miembros de su Zona de Confort porque, de las cuatro reinas, es la más obscena, la más pornográfica, la que menos piensa si lo que está haciendo es correcto o no con su estatus de Reina. Ella es la reivindicación extrema de todo lo que no es la Reina de Espadas, la candorosa y pudorosa. Desgraciadamente, esta sexualidad volcánica se cubre con decenas de mantos de hielo cuando entra la Emperatriz en escena. Sí queda la determinación, la furia, el empuje, el dinamismo.
La Reina de Varas actúa siempre de buena fe, es decir, que en sus aventuras sexuales nadie sale herido emocionalmente, que siempre se trata de sexo consentido entre adultos. No busquen en la Reina a una traidora ni como una persona infiel. Es posiblemente la única Reina que se atreverá a decirles en la cara todo eso que no quieren escuchar: me aburro contigo, necesito más estímulos y tú, tú... eres tan... normal!...
La Reina de Varas, en su afán de que las cosas salgan bien, es posible que haga cosas que no debería hacer. Solo las hace para que se hagan más rápido lo que provoca que, por ejemplo, me levante media hora antes que los demás para prepararles el desayuno, que con lo lentos que son no les da tiempo, y aunque me caigo de sueño y me pregunto por qué hago esto, lo hago ya de forma mecánica, ritual... si, es verdad, podrían levantarse antes pero, ¿qué quiere que haga si no lo hacen?... hasta que alguien les hace entrar en razón. Veintiún días para crear un habito, veintiún días para quitarlo...
Si LeConsultant es un hombre es... MACHO-MACHO MAN. Sí, amigxs, ese hombre encantador que envía un pene inverosímil cuando le pides una foto, ese tipo que es el Tony Manero que todos llevamos dentro y que solo bajo los efectos de ciertas bebidas sale a la luz en todo su esplendor. Sí, ese perro ladrador pero poco mordedor, de insulto fácil, grito prehistórico y modales primitivos que, de cuando se ve... el sindicalista gritón, el protestón, el borrachón...es una reina desaforada pero allí aflora la templanza y la inteligencia mientras que aquí no es más que un bruto.
¿Si me sale en una tirada a una carta, qué interpreto? ¿que hoy tengo una aventura sexual? ... No!... Preparárese para un día que requiere de usted empuje, fuerza, desparpajo, poner buena cara ante la adversidad y enfrentarse, con determinación y coraje a las injusticias. No se pase. Deje de hacer favores que no le van a agradecer. Frene ese impulso que tiene, escuche, reflexione, piense antes de lanzar un uppercut a su supervisor, a su marido, a su marido, a su prole, a su perro, a su loro..
Como leer las Figuras: REINA DE VARAS
THE COURTESANS, episodio IV: La TRIADA DEL DESPERTAR -> REINA DE VARAS
La REINA DE VARAS es la alegoría de la toma de conciencia o del reconocimiento de cierto tipo de autonomía o individualidad. O como la alegoría de la propia Tríada a la que se asocia, la Carta del Despertar, de salir del marasmo, de tomar las riendas de su vida y con determinación, fe y coraje, buscar cierto grado de independencia, de desapego, de autonomía. Es la REINA DE VARAS la que, al fin, deja d usar la palabra "problema" y empieza a usar la palabra "obstáculo" (6 de varas), la que, al fin, busca ayuda o toma el coraje suficiente para resolver una situación estancada (7 de varas) o, al fin, toma decisiones que solo le benefician a ella (8 de varas).
Las cualidades de esta carta se encuentran en la Emperatriz así que es muy posible que, en este Despertar, pueda caer en la rudeza, el desprecio, cierta arrogancia o cierto grado de despotismo. En una tirada acerca de uno mismo (1 carta) o en una tirada acerca de Otrxs (una tirada a 3), la REINA DE VARAS señala a una persona que tiene controladas las riendas de su vida y que ya no es fácilmente manipulable. En el Despertar, todo lo que no se hacía antes ahora sí se hace y no hay nada ni nadie capaz de impèdir que la REINA DE VARAS haga o diga, todo sea por reafirmar ese Despertar. Es obvio que tiene un cierto grado de empatía (viene de atravesar el desierto de dejar en manos de Otrxs las decisiones acerca de que es lo mejor o lo peor para ella misma), pero tiene tendencia a cierto despotismo, a creer que su forma de hace ahora es la única forma posible. No tiene tolerancia a la frustración pero no se engaña: la vida sigue, así que no se queda atascada con personas o situaciones que pudieran entorpecer su camino hacia la felicidad.
Pero piensen por su cuenta y añadan o quiten. Y sobre todo, imaginen a un hombre en esta carta. Y diviértanse!
REINA DE VARAS siguiendo a Pamela Colman
Ahí ven a la REINA DE VARAS del tarot diseñado por Arthur Edward Waite y que Pamela Colman-Smith convierte en alegorías casi perfectas de lo que Waite quiso decir.
En ella se ve a una mujer vestida de amarillo sentada en un trono de respaldo recto e infinito, sosteniendo en su mano izquierda un girasol, en su mano derecha una vara. Los brazos o pies del trono son dos leones amarillos y en el trono, sujetando un girasol rojo, dos leones también rojos. A la izquierda del trono un paisaje amarillento y levemente montañoso, y a la derecha un paisaje gris y plano. frente a ella, en un plano inferior, un gato negro que mira al consultante. La reina también, pero de soslayo.
Waite sólo señala, al describir esta carta, que la vara debe tener hojas verdes porque la vara simboliza un principio activo y fecundador, una actividad enriquecedora. Waite dice textualmente que "emocionalmente y en otros aspectos, la Reina es exactamente lo mismo que el Rey, pero más magnética".
El amarillo es el color de la divinidad, de la luz hechizante de los dioses, el color que no admite oscuridad (por eso el opuesto natural al negro no es el blanco, sino el amarillo). Es Vishnú la que va vestida íntegramente de amarillo o es el color del Huevo Cósmico de Brahma. En el esoterismo cristiano, el amarillo es el color de la eternidad del mismo modo que el oro es la materia simbólica de la eternidad. Cuando tiende hacia el oscurecimiento (tonos ocres), entonces se asocia al simbolismo general de la tierra. Sin embargo, cuando el amarillo se detiene aquí en la tierra, a medio camino entre lo Altísimo y lo Bajísimo, no entraña nada más que la perversión de las virtudes de fe, inteligencia y vida eterna. Olvidado el amor divino, llega el azufre luciferino, imagen del orgullo y la presunción, de la inteligencia que sólo quiere alimentarse a sí misma. El amarillo se asocia al adulterio cuando se rompen los vínculos sagrados del matrimonio, a imagen de los lazos sagrados del amor divino, rotos por Lucifer.
El girasol es un símbolo de fe inquebrantable, fe espiritual. Los leones, símbolos de los dioses solares, simbolizan la tierra. El rojo reafirma su sentido. El gato, por su parte, es ambivalente en función de las creencias de cada cual. Para la Cábala, el gato es exactamente igual que la serpiente: símbolo del pecado y del abuso de bienes de este mundo.
En una interpretación de primer nivel, LA REINA DE VARAS es una alegoría de la palabra Poder. El brillo cegador del vestido simboliza la fuerza y poder del consultante. Con principios bien asentados (que no implica que sean correctos) y una fe inquebrantable en esos principios. El girasol anuncia inteligencia y sensatez aunque esos principios inamovibles implican también cabezonería y obstinación. El gato refuerza el poder de la REINA: el amarillo es el color de la muerte también y se opone al negro, que es la oscuridad de la muerte, lo que alegóricamente quiere decir que puede ser justa o injusta de una forma arbitraria, que esos principios inquebrantables y esa fe firme (esos girasoles por doquier) traen alegrías pero también disgustos y que son las dos caras de la misma moneda: inteligente, sensata y, a veces, tirana o déspota. La mirada arrogante de la Reina y la fija del gato no hacen más que reafirmar este sentido ambivalente. Es una actitud claramente activa (los leones rojos del trono), sexualmente activa. Pero no olviden: son los principios y la fe en ellos los que ponen en acción ( y, a la vez, frenan) a la REINA DE VARAS.
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